Los estudios históricos sobre pasados violentos en América Latina están intrínsecamente conectados con estudios de memoria y, en términos más amplios, con políticas de memoria y culturas memorialísticas. Las luchas por explicar la construcción del presente reflejan cómo las sociedades buscan reinterpretar constantemente su pasado, lo que conlleva a fuertes debates y conflictos políticos. La cuestión de cómo hacer frente a un pasado de experiencias traumáticas, a menudo relacionadas con la violencia política, se ha convertido en un asunto de gran relevancia social en muchos países de América Latina.