Doce cuentos que ocurren en el segundo exacto en que alguien deja de fingir. Una recepcionista que lee microexpresiones ajenas pero no la suya. Una mujer que arranca su jardín a mano limpia porque cada mata que sembró tiene el nombre de alguien que perdió. Un hombre que le manda notas de voz a su ex sobre el cáncer de su padre, sin saber que hace meses le llegan a una desconocida. Una hija bibliotecaria que organiza el mundo entero menos lo que siente por el novio que le presenta a su padre moribundo.
En estas páginas hay un mIRC en 1999, un concierto de Bad Bunny en El Choli, un Starbucks en Plaza un sábado antes de Navidad, un velorio, una cancha de baloncesto un domingo a las ocho de la mañana. Puerto Rico entero, con su calor, su música y su gente, sirviendo de escenario a algo mucho más pequeño y mucho más universal: lo que las personas se dicen para poder dormir, y lo que en realidad sienten mientras lo dicen.