Semiótica nuclear imagina cómo una civilización intenta dejar constancia de sí misma cuando sabe que su legado puede tornarse incomprensible. El libro explora los límites del lenguaje —su resistencia y su fracaso— y convierte esa incertidumbre en una forma de claridad. Entre depósitos sellados y mitologías fracturadas, los poemas preguntan qué queda de nosotros cuando solo sobreviven los signos y quién, humano o no, podrá descifrarlos. Este es un libro sobre la memoria y sobre la necesidad de seguir diciendo incluso cuando nadie puede garantizar que habrá un lector.