JOSÉ FAUSTO ERA UN PERRO PEQUEÑO, FLACO Y SIN ALIENTO, HASTA QUE LLEGÓ A LA CASA DE UNA FAMILIA MUY ALEGRE Y PARTICULAR. AHÍ SE PUSO GORDO Y GRANDE. PERO A ESTE CURIOSO PERRO NADA PARECÍA HACERLO SALIR DE SU DORMIDERA. UN ORDINARIO DOMINGO TODO CAMBIÓ. UN VIAJE EN CARRO, UN CHARCO TREMENDO Y UNA VISITA A LA IGLESIA HICIERON, DE UN DÍA CUALQUIERA, UN DÍA INOLVIDABLE.