Vista la obra de Luis Felipe Dessús en su conjunto, nos impresiona -y aún nos estremece- su valentía revolucionaria, la solidez de sus ideas, el anarquismo de sus procederes, el espiritismo de sus saberes y, sobre todo, la rebeldía de sus acciones.
Sufrió cárceles, persecuciones y hambres, y también repartió lo que le tocaba de estas a quienes lo perseguían. Fue un verdadero soldado de batalla, un escritor que, como pocos, había entendido que ser poeta era también ser un revolucionario.