Puerto Rico exhibe más un estado de violencia que un problema de violencia en el sentido tradicional y criminológico de la palabra. Este estado de violencia se expresa en el combinatorio de sujeciones políticas y penuria económica, un estado de excepción dentro de otro, la crisis económica y la deuda. Además, incluye modalidades de la violencia; notablemente la violencia de género y la violencia del narcotráfico.