No hay mayor alegría que esa que sientes cuando escuchas la música y tu cuerpo, sin darte cuenta, comienza a moverse al ritmo del tambor. Pero… ¿qué pasaría si un día, de la nada, desapareciera ese ritmo mágico?
No hay mayor alegría que esa que sientes cuando escuchas la música y tu cuerpo, sin darte cuenta, comienza a moverse al ritmo del tambor. Pero… ¿qué pasaría si un día, de la nada, desapareciera ese ritmo mágico?