
A finales de la década de los ochenta, el escritor Josean Ramos viajó por primera vez a Cuba invitado al 'Festival Internacional Boleros de Oro'. En el mismo vuelo debía acompañarlo el legendario cantante Daniel Santos, quien no pudo hacer el viaje porque se encontraba recluido en un hospital de la Florida, tras un arranque de demencia. En el aeropuerto José Martí de La Habana lo esperaba una multitud de fanáticos, periodistas y funcionarios de gobierno que le habían organizado una audiencia especial con Fidel Castro. Al darles la noticia de que el 'Inquieto Anacobero' no pudo hacer el viaje, el pueblo cubano se volcó en atenciones con su biógrafo, a quien mimaron y trataron en adelante como a uno de los suyos.
En ese viaje, y en los próximos que haría durante el llamado 'período especial', de la mano del 'Rumbero Mayor' Calixto Callava, del 'Cantante de América' Fernando Álvarez y del cronista musical Helio Orovio, el escritor conoció en ese embrujo boleril, una Cuba distinta a la que le habían descrito algunos amigos de izquierda. Debió esperar, sin embargo, treinta y cinco años antes de decidirse a publicar la saga Cuba en tiempo de bolero, donde expone la realidad cotidiana del pueblo en los momentos más difíciles de su historia, a través de una burundanga de géneros que incluye novela, cuento, crónica, ensayo, poesía, monólogo, entrevista, reportaje, diario y epístola, todo en un rico mejunje literario con sabor a guaracha y bolero.