Las páginas de Colmenas encendidas se vuelven una fuente inagotable de lectura donde el verso transforma su materia prima poética en latido existencial sirviéndose de la huella ineludible del haiku y la presencia omnipresente del aforismo. Aquí la metáfora es ecuación insondable en el conjunto de estrofas y cada pieza poética es semilla que germina tras cada lectura.
Si en su primer poemario –Ritual de vuelo: poemas de los cantos Puros- la escritora Doris Irizarry posicionó su poesía afirmativamente en las letras puertorriqueñas, con Colmenas encendidas se instala a otro nivel ante la mirada fascinada del lector.
Carlos Esteban Cana