Carlos Roberto Gómez Beras, en Exilio, se desnuda y nos desnuda. Sus versos estremecen porque los alimenta la nostalgia de lo que no regresa. Nos habla de una terra incógnita, de la soledad metafísica y de la herida que dejan las palabras no dichas. También le canta al paraíso perdido de la felicidad pretérita. Este libro representa un elogio de su amor paterno y un resquemor del amor en pareja. Asimismo, es un canto a la orfandad y un diálogo con la madre como heroína y fuente de inspiración vital. Exilio es, en esencia, una exquisita (re)lectura del mito del amor y de la muerte. Encarna una poesía del viaje inmóvil, que media entre el apego y el desapego, la despedida y los recuerdos, las paradojas y los misterios de la palabra rota. La voz poética ha necesitado sufrir los embates de los testamentos incumplidos para asumir una moral estoica como mecanismo de defensa y resiliencia. "El deseo es la memoria de lo que ya no existe", sentencia. Con sus versos nos ha dejado constancia ética del valor de que la poesía cura, cicatriza, perdona y calla; como dijo Borges: "La meta es el olvido. Yo he llegado antes". Gómez Beras propone, así, el exilio como un tránsito, interior y exterior, en la vida. -Basilio Belliard, Catedrático y escritor dominicano